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La historia de supervivencia de Pablo y Esteban: estuvieron tres días sin comer y en condiciones extremas perdidos en la alta montaña puconina

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Ambos excursionistas que se extraviaron en el Villarrica Traverse revelaron momentos complejos de la experiencia que casi les costó la vida en la cordillera. Más allá de las variables que los hicieron desviarse del sendero principal, la lucha por no dejarse morir en medio de las condiciones extremas logran impactar y, por cierto, deja varias enseñanzas que, a la luz de los hechos, se vuelven trascendentes e imperdibles.  

REGISTRO.- Ambos excursionistas dejaron un registro gráfico de parte de lo vivido en los diez días que estuvieron en la montaña. En esta crónica dejamos algunas imágenes de ello.

“El primer día concluimos de armar las mochilas a las 6:30 pm, mi mamá y papá nos tomaron una foto de partida en el cámping cafetería Puesco. Cuando llegamos acá nos dimos cuenta que era otoño, 22 del 03. Bienvenidos barba de viejo, correr de río y hojas caídas anaranjadas…”.

Así parte la bitácora de la excursión, escrita por el estudiante de arquitectura, Pablo Miranda (29). El joven estaba a punto de iniciar, junto al psicólogo Esteban Rodríguez (57), una ruta planeada desde hacía varias semanas. El Villarrica Traverse se asomaba como la aventura perfecta para cerrar el verano de estos autoconfesados amantes de la naturaleza y la vida al aire libre. Todo, según cuentan, planificado y analizado desde lo técnico y también desde los suministros. Clima, alimentación y ropa adecuada eran la propuesta para caminar por cuatro o cinco días en el sendero que suma en total unos 80 kilómetros y que une Puesco con el volcán Villarrica. Pero, tal como en la vida, las cosas no salieron de acuerdo a lo planificado. Y esos cinco días se transformaron en diez; tres de los cuales estuvieron sin ingerir alimentos. La aventura casi les costó la vida. Casi. Pero lograron sobrevivir y contar la historia.

“Me inicié en el montañismo a los 20 años, hace 37 años, y recuerdo que mi primer ascenso de complejidad fue precisamente el cráter del volcán Villarrica. La pandemia me afectó en el sentido de interrumpir mis salidas a la montaña, de modo que apenas salimos del encierro me animé a retomarlo con más frecuencia y elegí retomarlo con un curso que me actualizó, me dio nuevas herramientas y fue clave en el desafío de supervivencia que afrontamos con Pablo”, dice Esteban, quien es —entre otras cosas— consultor de empresas y académico de posgrado. 

El psicólogo Esteban Rodríguez.

El profesional agrega que el viaje original era al Cordón Caulle en la región de Los Lagos y sería con otras tres personas. Pero las agendas no concordaron, el destino cambió hacia el Traverse, y sólo llegaron ellos dos al plan elaborado: “Pablo y yo habíamos recorrido parte del Parque Nacional Villarrica, juntos y separados y en enero de este año hicimos el ascenso al precioso Volcán Quinquilil (Colmillo del Diablo). Ese día me apasionó conocer la historia de Villarrica Traverse que me contó el propio Eugenio Benavente (concesionario de la Cafetería de Puesco), en la cafetería donde se inicia (o termina) la ruta”.

Pablo, en tanto, es un joven aficionado al montañismo, quien —según cuenta— usó los tres años de pandemia para practicarlo y desarrollar esa área de su vida y ver cómo relacionarla a la carrera que planea seguir ya en su etapa final. El joven, delgado, alto y fibroso, se preocupó de llevar una bitácora de todos los días que duró el viaje y en ella fue anotando las experiencias vividas. Primero, en el tramo de las Lagunas Andinas, donde prácticamente, pasaron gran parte de la travesía (cuatro días) capturados por la belleza escénica y la tranquilidad de los parajes. Y luego, ya en la crisis de afrontar la naturaleza en su versión más extrema y con la ruta perdida. Eso sí, ambos aclaran que la idea original era hacer medio Traverse. Es decir, llegar hasta Palguín en tres o cuatro días y analizar si se podía llegar hasta la base del Villarrica. En la eventualidad de terminar el trayecto completo tenían pensado contactar a la madre de Pablo (Layla) para ubicar un punto de encuentro y que les llevara alimentos. Lo que, obviamente, no sucedió.

Perdidos

Pero las cosas se complicaron después de los primeros días. Es decir, luego de los lagos y lagunas andinas. El clima, la mala señalética y las huellas engañosas dejadas por motocicletas les hicieron desviarse de la ruta y promovieron la crisis que vendría luego.

“Planificamos cuatro o cinco días y quedamos con la mamá de Pablo que confirmaríamos por celular si nos recogía en Palguín o después. Tal como teníamos previsto, el clima fue bueno y disfrutamos mucho de las lagunas Avutarda, Blanca y Azul. Pero, precisamente el día que volvíamos de laguna Azul y nos disponíamos a bajar por el sector de Quetrupillán y regresar a Pucón, nos encontramos en medio de una nube. Teníamos unos 40 metros de visibilidad, y en ese punto con nulo acceso a ver la baliza (marcas en la ruta dejadas por Conaf) que seguía en la ruta del Villarrica Traverse”, recuerda el psicólogo, quien agrega: “No hubiera sido problema alguno esa nube para nosotros salvo, por la lamentable coincidencia de que justo en ese momento solo podíamos ver el letrero de Conaf referenciando la laguna Azul (de la que veníamos) y a sus pies la huella nítida de una ruta que está en el parque, pero se dirige más hacia el sur y termina entrando en un fundo. Esa ruta hacia Colonia Benavides es una por las cuales hoy circulan motos y personas quienes de manera irregular ingresan por un predio contiguo al parque y su huella es sobradamente la que está marcada en el punto en que nos desviamos de la ruta (es decir, en sentido contrario del sendero del Villarrica Traverse)”.

El estudiante Pablo Miranda.

Y ese fue el inicio del calvario posterior. Fue una conjunción de condiciones negativas que los desviaron en un camino al suroeste del volcán Quetrupillán. Y esto último, en los hechos, los sacó del parque y los metió en senderos y predios privados, con una tupida vegetación agreste en medio de la cordillera. Un yerro que pudo ser fatal. “Lo más fundamental acá fue la visibilidad, porque si hubiese habido un cielo claro no nos perdemos”, recuerda Pablo.

“Lo peor fue que bajando por este camino hacia Colonia Benavides, en unos minutos dejamos atrás la nube y al rato sobre la misma huella aparecieron las balizas, ya que estábamos aún en el parque, y vimos nuevamente las balizas junto al camino y seguimos bajando por allí. Pablo calcula que fueron siete o incluso más balizas. O sea varios kilómetros, tres o cuatro quizás. Nosotros obviamente sabíamos que habíamos hecho un giro al sur, pero en ese momento no teníamos dudas debido a las balizas. La cara me cambió, sin embargo, cuando se acabaron las balizas y más tarde llegamos a un cerco y poco más adelante a un antiguo aserradero abandonado. Examinamos el lugar, que claramente estaba deshabitado, gritamos y por ahí se escuchó una respuesta muy, muy lejos pero que no se tradujo en nada”, retoma Esteban. A esas alturas, calculan, ya estaban fuera del parque y, obviamente, lejos del Traverse.

La crisis

Luego de varias horas de caminata y estando en el aserradero abandonado tomaron una decisión. A la luz de los hechos, no fue la mejor, por cierto. Seguir las huellas marcadas y por la que se notaba que transitaban motos. La idea era tratar de llegar a algún lugar habitado. Pero las cosas se fueron complicando cada vez más. “Nosotros por una mala interpretación y en sentido de que bajábamos pensamos que íbamos a llegar a una caseta de Conaf y cuando se acaban las balizas, en vez de volver a la última baliza que vimos, el instinto fue seguir la huella que estaba muy marcada y caminamos por ella”, rememora Pablo.

“Seguimos la huella hasta el final y terminamos tras varias horas en un hermoso mirador. Impresionante. Enorme, precioso; pero, al mismo tiempo decepcionante, puesto que Pablo y yo ya a esas alturas ya estábamos claros de que estábamos fuera de la ruta. No más balizas, ni más camino. Claramente estábamos ya muy al sur y fuera del parque. Era el día que teníamos que regresar y nos quedamos varados, muy lejos de la ruta correcta. Nos habíamos extraviado, confiándonos en esas balizas y en ese momento sin batería en el celular no podíamos chequear el mapa con el GPS”, complementa Esteban.

La brújula y el mapa, claves en la montaña. En algo ayudaron.

La situación ya estaba complicada, por lo que decidieron acampar. Ya era el lunes 27. Solo tenían víveres para una ración. Había que esperar y quizás el descanso nocturno daba alguna claridad. Pero las cosas no mejoraron. A las horas se dejaría caer un frente de mal tiempo con lluvia, algo de nieve y mucho frío: “Al día siguiente —habla Esteban— obviamente nos tendríamos que enfrentar a la falta de comida y eso nos llevó a tomar decisiones de ensayo y error para intentar salir rápido sin tener que regresar tres o más días hacia Puesco sin comida. Ese día probamos tres caminos diferentes, obviamente no señalizados, que yo terminé evaluando como posibles restos de una antigua faena forestal, algunos de estos caminos cortados, etc. Un desastre”.

El relato del psicólogo continúa: “El siguiente día se nos vino encima el cambio del clima. Hicimos un último intento de bajar por esa zona, pues por lo que veíamos en las cotas y en el mapa sabíamos que estábamos ya cerca de un camino. Y fue una tormenta perfecta, porque por primera vez perdimos el control, nos obsesionamos con cruzar la montaña que teníamos enfrente intentándolo hasta ya de noche, luchando contra el tiempo y viendo como la huella que iniciamos se hacía cada vez más cerrada e insalvable. De hecho, subíamos y nos encontrábamos con bajadas y nuevas subidas que a esa hora eran ya invisibles e inesperadas. Un balde de agua fría. Estábamos ya de noche a ratos gateando con nuestras mochilas para sortear un árbol que cayó en la estrecha y antigua huella y a ratos sorteando un pantano”.

El frío, la lluvia y la falta de comida comenzaron a hacer lo suyo. Ahí la fortaleza mental era clave para seguir y no desfallecer. Ya en el tercer día sin comer. Y esa noche fue, probablemente, la peor. “Estábamos complicados con el tema de la comida porque no sabíamos si íbamos a encontrar. Muertos de frío. En ese momento nos pusimos en modo de pánico. Dijimos, ‘hoy tenemos que resolver este problema como sea’”, dice Esteban. Pero las cosas siguieron malas. Caminaron por una huella que los llevó a ninguna parte, mojados completos y calados de frío. Ese martes 29 fue el punto de quiebre. El psicólogo continúa el relato: “Ante cada paso y contacto con el follaje recibía una lluvia, un balde de agua gélida y la humedad era extrema. Tosí tres veces hasta que dije basta. Me di vuelta y le dije a Pablo: ‘Aquí paramos. No más intentos de llegar al camino sin una huella, mojados y en riesgo de enfermar. Primero la salud, no tenemos comida y vamos a cuidar la energía física y psicológica que nos queda’. Pensaba que si Pablo o yo nos enfermamos morimos. Era imposible que sobreviviésemos a ese clima, sin alimentos ni medicamentos o suficiente descanso”.

“Ese  día en la mañana fue insoportable —recuerda Pablo— no habíamos comido, teníamos frío, con las patas congeladas. No quería levantarme y Esteban tuvo que cambiarme la actitud con apoyo moral. Ahí hicimos una fogata, calentamos el cuerpo y secamos la ropa”. Todo un punto de inflexión. 

“Nos salvamos, ven abrázame”

Era ya el 30 de marzo cuando algo de claridad mental los apuntó hacia los piñones. En el fruto de la araucaria podría estar la salida al problema del hambre. Pero no fue lo único, también la decisión de desandar lo recorrido y llegar hasta el punto donde, entendían, se habían desviado casi cuatro días atrás. “Cuando bajamos por ese sendero los piñones eran invisibles, no los veíamos; pero cuando íbamos subiendo (de vuelta por la ruta que hicieron) ahí el Pablo ve los piñones como comida”, habla Esteban.

Los “salvadores” piñones de temporada de otoño.

Según lo que dice Pablo, dos semanas antes había estado en la laguna Quillelhue con unos familiares, quieres se recordaron de su infancia y le hablaron de los piñones. Fruto que él también consumió en los otoños puconinos durante su vida. “El 30 de marzo comimos piñones a medio cocinar en la noche y el 31 ya los comimos cocinados”, dice el joven. El punto es que los piñones cambiaron el escenario. Decidieron recolectar una buena reserva para planificar la vuelta, ya sea hasta Palguin o Puesco. Pese a todo, de alguna forma el riesgo de morir bajó considerablemente con esas decisiones. Con todo, Pablo decidió adelantarse y seguir la ruta hasta el punto de desvío y Esteban se quedó recolectando piñones para la vuelta.

“Con el día ya despejado Pablo regresó al citado cruce y letrero y miró hacia el camino y vio la primera baliza y luego la segunda y regresó. Venía emocionado y vió la generosa cosecha cantidad de piñones a mi lado y me dice empañado de lágrimas ‘nos salvamos, ven abrázame’ y lloramos. Luego Pablo me dice quiero que escribas algo en mi libreta acerca de este momento y yo repuse, ‘Pablo hagamos un video, aquí en el momento’. Sí me respondió, quiero que hagamos un video privado, para mi familia. Y así fue porque claro, lo que sostuvo a Pablo era que quería abrazar a sus padres y hermanos”, recuerda  Esteban. 

Una vista del imponente paisaje cordillerano que los cobijó por diez días.

Luego, llegan juntos al ya mencionado cruce  y a los metros de ahí se encontraron con unas turistas alemanas que les convidaron alimentos y les permitieron cargar los equipos de celulares. Mientras tanto, durante ese viernes 31, la mamá de Pablo ya había dado una alarma y el rescate comenzaría a primera hora del sábado 1 de abril. Al día siguiente lograron un contacto por celular, caminaron en el sendero hacia Palguín y lograron ser encontrados por rescatistas de bomberos. Venían con hipotermia, con tres kilos menos cada uno; y con la experiencia de haber estado cerca de la muerte, perdidos en la montaña. 

Lo que les queda de la experiencia…

Pero más allá de la historia, la noticia del rescate y el movimiento mediático generado; la pregunta sobre qué saca en limpio cada uno; las respuestas asoman. Quizás sorprendentes, quizás no tanto. Pablo es el primero en hablar respecto de esto. “Que hay algo más fuerte que querer vivir y es mamá y papá. Todavía no tengo algo más valioso para mí que mi padre y mi madre”, dice y agrega: “Para mí fue impresionante saber que están, que me apoyan y que tengo la fortaleza de poder hacer algo más allá de ese núcleo de amor”.

Pero no es lo único. La experiencia también le dejó una marca en torno a situaciones complejas que ha vivido en los últimos años: “Son situaciones cúlmine de la vida. Cuando crees que no vale la pena seguir, te pueden sorprender y te puedes enganchar en algo para continuar”. Pablo define la experiencia como la más crítica de su vida. 

Esteban, en tanto, apunta a varios elementos. Entre esto, agradece a Dios por sobrevivir, el amor hacia sus hijos (“Los amo hasta las entrañas”, dice) y valorar lo que tiene y no lamentarse por lo que ya no está. “Creo que todo lo que he vivido en lo personal y familiar (más allá de lo aprendido como psicólogo) me preparó para este momento, sobre todo el hecho de haber cuidado y criado a mis hijos solo los últimos once años. Es decir, sentirme a cargo de Pablo como lo he hecho como padre de Tomás y Esteban me puso en modo protección y dejé de lado el modo víctima. La energía, la mirada, el gesto, la palabra, lo que despertaba y fluía en mí para acompañar y sostener a Pablo en sus momentos de fragilidad no solo le llegaba a él sino que me nutría a mi”, dice.

Ante la pregunta sobre si repetirían la experiencia de intentar hacer nuevamente el Villarrica Traverse, ambos responden: “Sí”. Definitivamente, la bitácora de Pablo se seguirá escribiendo.

La bitácora

Una muestra de los escritos del joven Pablo en su bitácora del viaje.

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Fiscalía y municipalidad de Pucón inician arremetida judicial en contra de la denominada “banda del chivo”

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El jefe local del Ministerio Público local, Jorge Calderara, pidió audiencia para formalizar cargos a ocho personas, quienes han sido denunciadas por actos reñidos con la moral realizados en las calles del casco histórico de la comuna. Uno de ellos ya está en prisión preventiva por un robo cometido en la madrugada de este martes en un local del centro.

CAUTELARES.- La idea, según se explicó, es poder solicitar medidas cautelares que permitan sacar al grupo de las calles de Pucón. La incómoda situación se alarga desde inicios del último verano.

La verdad es que han sido noticia, prácticamente, durante todo el verano. Denuncias por ataques en restaurantes, acciones que ofenden la moral (como defecar y tener sexo en la calle) y, últimamente, maltrato animal por los eventuales daños en contra de un chivo que pasean en un carro de supermercado y un perro que pintaron con spray. Se trata del grupo de indigentes que pernoctan y deambula en calles y sitios céntricos de Pucón. Y en las últimas semanas se han gestado una serie de movimientos a nivel de tribunales con el objetivo de plantear alguna solución para este grupo (la “banda del chivo” por el caprino que poseen) del que se han quejado turistas, comerciantes, vecinos y autoridades. Y esto pasa, inicialmente, por una querella que puso la municipalidad por maltrato animal y ofensas al pudor. Pero no es lo único el fiscal jefe de Pucón, Jorge Calderara, anunció que solicitó una audiencia de formalización de cargos por los mismos delitos en contra de ocho personas. Es decir, prácticamente, la totalidad de la banda. También la concejala Verónica Castillo ya había realizado una denuncia en Carabineros a mediados de marzo.

“Es un grupo de personas que durante los meses de enero, febrero y marzo se han dedicado a realizar desórdenes públicos en distintos puntos de nuestra comuna. Estas personas que se denominan en situación de calle y que han sido vistas por muchas personas realizando conductas ofensivas, ya sea orinando o defecando en presencia de todas las personas que transitan por el sector céntrico de Pucón dañando algunos locales comerciales o recintos bancarios y llevando entre ellos animales que han maltratado, entre ellos un animal caprino y un perro y efectuando distintas conductas como el amenazar a algunos transeúntes”, sostuvo Calderara.

El abogado persecutor agregó: “Todo ello ha llevado a que la fiscalía de Chile presentara un escrito solicitando audiencia de formalización en contra del imputado Patricio Alarcón y para siete personas más que forman parte de este grupo pidiendo al juez de garantía que fije una audiencia para formular cargos por distintos delitos. Dentro de ellos están desórdenes públicos, maltrato animal, ofensas al pudor, daños simples, amenazas, estafas a un local comercial y todo ello con la finalidad de pedir las medidas cautelares necesarias para que estas personas dejen de realizar estas conductas”.

Patricio Alarcón, quien estará como imputado en esta querella y parte del grupo, ya está detenido y en prisión preventiva. Esto, por un robo ocurrido la madrugada de este martes en el local Lomos y Tuercas del centro de la comuna. Alarcón fue detenido por Carabineros, junto a Martín Durán. Según se supo, una llamada anónima alertó a los uniformados de un robo de un celular en las afueras de la municipalidad. La llamada considerada como “cazabobos” no consiguió su objetivo, y los carabineros pudieron percatarse del robo en el local. El botín conseguido por los delincuentes constaba de algo de dinero, un computador y botellas de alcohol.

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Largas esperas en paso Mamuil Malal marcan Semana Santa en la zona: cierre a las 17 hrs. es todo un problema

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Opiniones cruzadas en torno a la responsabilidad de la decisión de bajar el horario genera incertidumbre. Ocupación hotelera fue a la baja.

CONGESTIÓN.- Largas filas se vieron en ambos lados de la aduana en el paso Mamuil Malal. El temprano cierre de las instalaciones en poco ayudó para agilizar el trámite. (Fotografía Carabineros).

Cuando pasaron algunas horas después de Semana Santa, los gremios y autoridades sacan sus cuentas. Y algunas de ellas no son muy alegres. Uno de los mayores problemas y complicaciones que presentó la zona fueron las largas filas —y muchas horas de espera— para ingresar o salir de Chile por el paso Mamuil Malal, situación que se potenció con el temprano cierre del paso. Esto, porque desde marzo sólo se puede cruzar la cordillera hasta las 17 horas y no hasta las 20 hrs. como lo fue en verano. Y pese a los oficios de la municipalidad y al reclamo de los gremios turísticos para cambiar la disposición, el hecho es que el horario de las cinco de la tarde como tope se mantendrá por un tiempo indeterminado.

“Durante varios años se ha estado trabajando para lograr tener el paso fronterizo Mamuil Malal abierto, incluso, hasta las 12 de la noche en período de verano; de tal manera que el corredor turístico se convierta en una potente vía de ingreso y salida de turistas. Esta medida va absolutamente al contrario de todo lo que se había estado trabajando para alargar la jornada y ahora, finalmente, se restringe la jornada”, argumentó Julio Pablaza, presidente de la Cámara de Turismo de Pucón. 

Sobre la crisis de este fin de semana que pasó, el dirigente gremial agregó: “Este fin de Semana Santa hubo un tremendo impacto negativo al turismo. Hubo muchos turistas que no pudieron cruzar y que finalmente se quedaron en Argentina. Hubo personas que perdieron sus reservas y dejaron de visitar nuestro destino. Y no sólo se afecta a las comunas de Pucón, Curarrehue y Villarrica. Esto afecta a la región completa”.

El punto es que la municipalidad, a través del Administrador Carlos Olave, ofició al delegado presidencial, José Montalva, para que pueda gestionar un cierre más tarde. Desde la delegación presidencial señalaron que el problema del cierre está relacionado directamente a una decisión de la administración aduanera argentina y que no depende de Chile el asunto. Posición que se contrapone con lo que sostiene el mismo Olave, quien cruzó hacia Argentina el fin de semana y en el lado trasandino consultó y la respuesta, según él, es que el problema es un asunto chileno. 

“Pasé y consulté en la aduana argentina y me señalaron que de parte de Chile habían determinado el horario. Eso me llama la atención y no sé quién está coordinando el cierre más temprano en este momento. Hay una contradicción porque ellos (los argentinos) se habían ajustado al horario que determinó Chile”, explicó Olave.

Baja en las visitas

Sobre el tema de la ocupación hotelera en el fin de semana santo, el presidente de la Cámara de Turismo, Julio Pablaza, sostuvo que hubo cifras dispares entre Pucón centro y el más periférico o rural. Con todo, los números no fueron buenos y las cifras fueron bajas en relación a años anteriores. Pero más allá de eso, el dirigente gremial, nuevamente, pone énfasis en los problemas que presenta el destino cuando aumenta la demanda. 

“Lo importante es qué presentamos en Semana Santa. Qué logramos mostrar a nuestros turistas que llegaron. Finalmente qué tenemos: no funcionó la conificación y tuvimos tacos hasta el cruce a Curarrehue. Son dos o tres kilómetros de congestión para llegar a Pucón, sumado a lo que se demoraron en la aduana (los que venían desde Argentina). Por supuesto que las quejas fueron variadas y múltiples y no presentamos nuestra mejor cara”, sostuvo Pablaza, quien agregó: “El destino debe tener una actitud al turismo. Tiene que estar siempre un paso antes de lo que viene y ver cómo vamos a presentarnos de la mejor manera a los turistas y visitantes. Esto lo tiene que hacer el municipio y los gremios. tenemos que estar atentos a todas estas variables. Creo que quedamos al debe y aún habiendo un buen clima en Semana Santa tuvimos una baja ocupación”.

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Historia repetida en Pucón: PDI captura a prófugo que era buscado por falsificación de dinero e infracción a la Ley de Armas

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El hombre llevaba cerca de dos años en la comuna, hacía una vida normal y residía en un exclusivo condominio. Estaba condenado a más de cinco años en un caso denominado como “casa de papel chilena”. Es el cuarto caso conocido de un evadido de la justicia que es capturado en la comuna desde 2018.

INDAGATORIA.- Los funcionarios de la Bicrim Villarrica realizara un trabajo investigativo de cuatro meses que permitió capturar a Pablo Mallanes la mañana de este lunes.

Pareciera ser que de un tiempo a esta parte hay delincuentes prófugos de la justicia que tienen cierta predilección por ocultarse en Pucón. Pasó en 2018 con un CNI, en 2020 con un participante de uno de los denominados “robo del siglo”; y este verano con un connotado asesino. Y ahora, con uno de los miembros de la —motejada por los medios a raíz de la serie de Netflix española— “casa de papel chilena”. Se trata de Pablo Mallanes Calfucura, quien fue detenido la mañana de este lunes por funcionarios de la PDI, Bicrim Villarrica, en las calles de Pucón. Mallanes estaba prófugo con una condena de cinco años y un día por falsificación de billetes e infracción a la Ley de Armas. 

Según los antecedentes recopilados por este medio, el hombre residía junto a su familia en un exclusivo condominio en Pucón y mantenía actividades normales dentro de la comuna. Es decir, salía de compras, de paseo y hacía deporte, entre otras cosas. Eso, hasta que llamó la atención de los investigadores de la PDI de Villarrica; quienes realizaron un seguimiento por más de cuatro meses y lograron su captura este lunes pasadas las ocho de la mañana, mientras dejaba a sus hijos en un colegio de la comuna; según señalaron testigos que a esa hora se desplazaban por el lugar y se percataron del operativo policial que se gestaba en ese momento.

El subprefecto Yerko Araya, jefe de la Bicrim Villarrica, indicó que el detenido mantenía cuatro órdenes de detención vigentes, una por el delito de apropiación indebida, y las restantes por los delitos reiterados de falsificación de billetes e infracción Ley de Armas.

“Eludía la justicia manteniéndose en la clandestinidad en un domicilio de un barrio residencial exclusivo de la comuna de Pucón. Al ser detenido, además, se da cuenta a la Fiscalía de Flagrancia por el delito de Infracción a la Ley 18.290 por conducir un vehículo con licencia de conducir falsa”, sostuvo Araya.

Tal como lo señaló el oficial, al momento de su detención, Mallanes presentó una licencia de conducir falsificada, por lo que le fue agregado el cargo de falsificación de instrumento público. Así lo señala el fiscal Carlos Hoffmann, quien controló la detención del hasta hoy prófugo. 

“El imputado contaba con sendas órdenes de detención y además fue sorprendido conduciendo un vehículo con una licencia para conducir falsificada a nombre de otra persona por lo que la fiscalía local de Pucón formalizó investigación por delitos tipificados en la Ley de Tránsito que dicen relación con la falsificación de la licencia y también por la usurpación de identidad, toda vez que la licencia que tenía su fotografía, tenía el nombre de otra persona con domicilio en la región metropolitana”, explicó Hoffmann, quien agregó que el juez de Pucón ordenó que Mallanes ingresara a cumplir las condenas que mantenía por más de cinco años de cárcel.

la historia de la “casa de papel chilena”

La historia del denominado caso de “la casa de papel chilena” dice que en mayo de 2018, Carabineros detuvo a cuatro personas, entre ellas, su líder identificado como Pablo Mallanes Calfucura, por los delitos de tráfico de armas y falsificación de dinero en la región Metropolitana. Las diligencias denominadas “Operación Casa de Papel”, lograron las detenciones tras el allanamiento de varios inmuebles de las comunas de Maipú, Puente Alto, Santiago, San Bernardo y Lampa.

Allí, se incautaron dos pistolas calibre 9 mm., una pistola a fogueo, una pistola calibre 40 mm. un maletín para pistola con encargo por robo, 25 cartuchos, dos cargadores y un vehículo Station Wagon con encargo por robo. Asimismo, se decomisaron más de $18 millones en efectivo, $120 mil en dinero falsificado y 64 monedas de $500 falsificadas. Además de instrumentos para la fabricación de billetes y monedas falsas como computadores, impresoras y papel de impresión.Mallanes se encontraba cumpliendo arresto domiciliario nocturno, cuando en febrero de 2021, el 5° Tribunal Oral en lo Penal de Santiago lo condenó a 5 años y un día presidio por tráfico ilegal de armas de fuego. Sin embargo, evadiendo todo control, se fugó. Eso hasta este lunes cuando fue detenido por la PDI en Pucón.

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